La historia comienza con una chica y un muchacho. No se conocen y nunca tuvieron relación el uno con el otro. No tienen conocidos ni amigos en común. No hay nada que los ate de antemano, hasta el día en que se conocen.
Ella tomo el colectivo 132 para volver a su casa después de un largo y duro, bastante duro, día de escuela; su ultimo año de secundaria.
El ya estaba en el colectivo, ensimismado en sus pensamientos, y no la vio subir en Varela y Alberdi, donde ella acostumbraba tomarlo.
Nunca habían coincidido sus horarios, pero esa tarde el destino hizo que se cruzaran. El había salido mas tarde de clases, ella mas temprano.
Ella subió al colectivo y se quedo parada en el espacio para discapacitados. El estaba sentado en el primer asiento. Ella se coloco de espaldas a el, sin mirarlo nunca.
No fue hasta cuando ambos tuvieron que bajar del colectivo en la misma parada que descubrieron de la existencia del otro, pero no fue mas que un simple vistazo rápido.
En el momento en el que ella estaba bajando el colectivo, el chofer arrancó y ella cayó al suelo, cayéndosele todos sus cuadernos y lastimándose una pierna. El se acercó a ella para ayudarla y sus ojos se miraron fijamente por primera vez. Unos lo llaman amor a primera vista, otros lo llaman el encuentro del alma gemela o de la media naranja. Yo lo llamare encuentro casual de dos adolescentes.
Ella tenia 17, el 19. Ella creía en el amor, el creía en la felicidad de estar con alguien. Eran hechos el uno para el otro.
-Soy Lucas.
-Celeste.
No supe más nada de ellos ese día, mas que ese intercambio de nombres, solo los vi yéndose juntos y hablando sobre sus cosas. No se si estuvieron juntos en un bar, no se si se pusieron de novios en ese momento; solo se que, cuando me los volví a cruzar después de 6 años, ella lleva un hermoso anillo en su mano derecha y una panza de unos 5 meses, y el la miraba con un amor que yo voy a llamar Amor Eterno.




















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